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Crónica del Día


VIERNES, 5 DE AGOSTO 2022

BELLA RÍA

 “Esta es la más hermosa de todas las rías. Una inmensa bahía que mide cinco leguas de largo por dos de ancho en algunas partes. Las altas montañas que la rodean la preservan de los malos vientos y las Islas Cíes, rompeolas natural que tapa la entrada, la defiende de los furores del océano…Es la Ría de Vigo… ¡La más hermosas de todas las rías! (Benito Pérez Galdós)

GENTE DE MOAÑA

Junto a Cangas es el mejor testigo de mis correterías infantiles veraniegas, pero, además, Moaña es para mí punto de encuentro obligatorio cuando el tiempo y la salud me lo permiten, porque me ha regalado la amistad de gente variopinta, muy popular, sencilla e inigualable.

Cómo, por ejemplo, Lino Fervenza, empresario de hostelería imaginativo y trabajador que ha convertido un regato en una fraga turística para pocos. O el gran Xosé Manuel Budiño, que me transmite su especial feelling con su gaita, su flauta y su voz. Aunque para voces en Moaña, la de Xil Ríos, viejo lobo al que aprecié mucho en los tiempos de aquella Radio Popular

Por no hablarte de Viñas, el primer patrón del Illas Sicas, el primero de los barcos que nos llevó a Cíes. O de mariñeiros naseiros como Albino, que presumía de llevar a la Lonja las nécoras mas grandes. Y no te digo nada de Carmiña, mariscadora de a pie cuando la veda se lo permite y profunda conocedora de los secretos de toda esta franja litoral.

Por su carácter, por su hombría de bien, yo también me confieso admirador de Aspas, “o rei das bateas”, porque, aunque haya descendido mucho mi interés por este futbol que tiene dueño, creo que Iago transmite unos valores de los que pocos deportistas de élite pueden presumir.

Sin embargo siento mucho la ausencia de los que ya se me fueron, especialmente la de José María Castroviejo, director que fuera del Pueblo Gallego y mi guía por la península del Morrazo, de la que conocía toda su historia y sus muchas leyendas.

La muerte, cuando escribo, me obliga a verter alguna lágrima porque afloran los recuerdos mas crueles, como el naufragio de aquel barco sardinero, el Centoleira, hundido cerca de la boya de Bouzas al ser abordado por el pesquero Puente San Andrés.  Iban a bordo 24 mariñeiros de los que solo se salvaron ocho. Era la madrugada del día de Reyes de 1964 y sus majestades estaban aún repartiendo juguetes por la villa.  A mí me tocó cubrir la noticia para el “Diario de Pontevedra”. Fue mi primer naufragio y en mi mente, solo quedó el recuerdo de los cadáveres de 16 hombres de bien… rescatados a pocas millas de sus casas. Por el San Juan siempre me digo a mi mismo y por lo bajo lo baratas que son las sardinas.     

LA RÍA

Benito Pérez Galdós solo fue uno de los múltiples cantores de esta ría de Vigo, en la que se asienta Moaña. También inspiró a los poetas medievales Martín Codax y Mendiño. En ella situó Julio Verne al Capitán Nemo, Ernest Hemingway también conoció, en este mar, a muchos viejos mariñeiros… Y Azorín, y Góngora, se empaparon de paisajes cada cual mas diferente.

Este un mar ideal para navegar: no hay vientos malos, ya que lo protegen las altas cumbres que lo vigilan: el Jaján y el Paralaia, y las paradisíacas Islas Cíes, guardianas de la ría, a la que preservan de los furores del Atlántico.

Aquí, en estas aguas, se hermanan los pequeños barcos pesqueros que procuran la nécora, la centolla o el camarón –sus más sabrosos frutos- y las embarcaciones deportivas y de recreo. Son frecuentes las regatas de vela y también las de traineras, de gran tradición.

Es también un mar de cultivos: abundan las bateas de ostras y de mejillón, que suponen una de las más importantes industrias de toda la península del Morrazo.

NO HAY TESORO

Navegando hacia la boca de la Ría disfrutaremos del símbolo, el puente de Rande… Aquí, en este estrecho, se libró la más encarnizada batalla por el llamado Tesoro de Indias, entre las flotas inglesa y española. Este año se cumplen 322 años de aquellos hechos. Mil leyendas afloran cuando vienes a este mágico lugar, pero, aunque nunca nadie descubrió tal tesoro, el equipo del realizador Fernando Navarrete sí localizó varios galeones, aunque nadie se atrevió a reflotarlos para el Museo del Mar.

En la costa de Moaña destacan los paisajes favoritos del Capitán Nemo y de María Soliña. Lugares de ensueño, embrujados, sumamente atractivos que deberás descubrir por ti mismo. En todo el litoral moañés playas distintas se ofrecen a quienes procuran la plenitud del verano. Esta es costa protegida del viento nordeste y por lo tanto mucho mas apacible que otras mas famosas de Galicia.  Desde la Punta do Aradoiro, en Rande, encontrarás playas y calas donde elegir, siguiendo esta recortada costa: Domaio, Borna, O Con, Tirán, Vilela, Niño do Corvo, Canabal y A Xunqueira son las de Moaña. A Xunqueira, es la playa del barrio de Meira y la preferida de entre todas las moañesas. Constituye uno de los más característicos lugares del municipio, tanto como playa de verano como lugar de paseo el resto del año.

LA MAGIA DEL MORRAZO

En Moaña frente al mar te crecerán las leyendas, pero no le hagas mucho caso tal como te las cuentan. Porque María Soliña -siento romperte el mito- no era bruja sino rica heredera cuyas tierras ambicionaba la avariciosa Inquisición de la mitra compostelana; por eso la quemó en la hoguera.

Si es cierto que hasta la costa del Morrazo llegaron los piratas argelinos. Cuentan que incendiaron la villa próxima de Cangas y que, de las llamas de ese incendio se salvó a si mismo el Cristo de la Colegiata; pero, que quieres que te diga, yo tampoco me lo creo.

Si me creo que la belleza de este mar resultó fuente de inspiración inagotable a través de los tiempos y los poetas fueron los encargados de llenar la ría de escenas sencillas, como las que suceden a última hora de la tarde, cuando el agua nos descubre las luciérnagas marinas. En realidad, no son otra cosa que las luces de Neptuno y sus nereidas, en la hora del silencio roto por las olas en el cementerio de las caracolas. Esta playa es mágica por sus imaginarios ritos ancestrales.

PARA COMER

Como quiera que esta es una ría muy rica en mariscos y pescados, ya sé que te estás preguntando que hemos de comer aquí, en esos mesones tan buenos regidos por cantantes extraordinarios o en esas tabernas que trepan por la ladera, como A de Lino, que bien le notarás fue futbolista profesional, si es que intentas seguirle por estos senderos…

— Sí, ¿Pero que comemos?

A ver. Yo no perdono en Moaña una nécora y unos buenos camarones, pero puedo dejarte elegir un buen robalo o un chuletón magnífico a la brasa, que ambos tienen mercado en esta villa marinera llena de encantos, por eso aumentó su población y ha sido elegida para vivir por numerosos vigueses.

Porque aquí encontraron calidad de vida y toda suerte de servicios y así crecieron urbanizaciones en zonas tan inesperadas como la del Monte del Con, próxima al campo de golf con mejores vistas de la ría, en Domaio.       

EL PARALAIA

Me gustaría que vinieras conmigo, aunque el calor bien le llega ya a hora temprana, a los dos emblemas ecológicos de Moaña. Primero subamos al Paralaia, monte mítico y observatorio ideal de la ría. Budiño utilizó su nombre para su primer elepé y le dio mucha suerte en la vida. Está incluido en la eco-ruta del Morrazo, un sendero de largo trayecto, especialmente cuidado y marcado, que recorre todos los municipios que se hallan en esta península. Antes de llegar a la cumbre, hemos de visitar Coiro y su famoso Carballal, uno de los espacios naturales protegidos gallegos de mayor interés, en el que perdura su flora como una autentica reliquia del pasado. En la cumbre, una cruz nos recuerda que también aquí se celebra un vía crucis, que despierta la espiritualidad de numerosos fieles. Desde lo alto, se observa la grandiosidad de este paisaje de mar, al que protege la montaña, proporcionándole calidez, de ahí su temperatura media anual de 15 grados.

EL JAJÁN

Supongo que te habrá gustado jugar al golf en Domaio, pero sigamos por la eco-ruta del Morrazo hasta llegar al monte Jaján, el más alto de toda la comarca. Tiene su coña. Los marineros moañeses le llaman “Gagán” y también les sirve para los pronósticos meteorológicos. Dicen que…

“Capela no Gagán, chuvia na man”.

Desde la cumbre se divisan todas las Rías Baixas gallegas pero el paisaje próximo es de gran plasticidad. En la subida al Jaján descubriremos antes dos hermosos pueblos, San Lourenzo y Carballido, dos bellas muestras de la vida rural de Moaña.  Aún existe esa Moaña labradora, la que vive de la Tierra y la que nos proporciona los más sabrosos productos de la huerta. El sendero que de aquí parte nos lleva a la Poza da Moura, lugar de mágicas referencias y muestra de la arquitectura tradicional: un molino y un acueducto, prueba del ingenio de los antiguos artesanos populares, llamarán especialmente nuestra atención. Lo penúltimo que hagamos será ascender a la cumbre del Jaján para contemplar el más bello paisaje que puedan alcanzar nuestros ojos. Luego, en el descenso, nos esperan los espacios de río, especialmente bonitos los bañados por el río da Fraga, que discurre por en medio de uno de los mejores bosques caducifolios atlánticos. Llegados a un punto, nos sentaremos en otro de los excelentes miradores de la ría de Vigo. Pero el atardecer te lo he pintado sobre A Ponte de Rande, desde el otro lado de la Ría.

Xerardo Rodríguez