galiciaunica Un recorrido semanal por la comunidad autónoma de Galicia, España.

VÁMONOS DE VACACIONES

“…A paisaxe somos eu i as cousas todas. Todo xunto. Elas para mín… i eu para elas. Fundido nun derreterse da persoa en cada cousa”.

(Perfecto Sulleiro)

Esta vez me siento cansado, amiga, amigo. El cuerpo, como a ti y como a todos, nos pide descanso. Por eso vamos a hacer turismo de vacaciones por diferentes lugares de esta Galicia Única, para volver con fuerza y contarte cosas nuevas cuando septiembre reinicie mi cerebro.

Mientras tanto te ofrezco 2.100 temas que contiene esta revista y más de 15.000 mil testimonios gráficos. Seguro que no te llega el tiempo del que dispones para leerlo y verlo todo, pero, créeme, solo por el amor a la Tierra con el que está hecha, merecería la pena que lo intentases.

Te doy las gracias por permitirme este descanso y tomaré prestadas otras siete vidas, mi número cabalístico, para poder llegar contigo más allá del año nuevo, disfrutando del país de las maravillas.

De cualquier modo, te contaremos cada día lo más interesante de la actualidad y tendrás a mano las últimas noticias.      

SIETE VIDAS

Mañana mismo, he de alcanzar el monte de nuestro origen, el de las cumbres verdes; y en medio de los castros, dólmenes y la piedra primigenia… daré forma a los misterios geórgicos de la tierra para cobrar la energía necesaria.

1 –  EL PUEBLO

Camina por el sendero que conduce hasta la belleza armónica de la soledad. Fíjate en el paralelismo de las formas artísticas que te salen al paso creadas por el salto del agua. Ya ves como el río baña las riberas mágicas para generar el más asombroso y único paisaje escondido… en O Courel, al que debo rendir homenaje en sus días mas trágicos, que el fuego maldito no es capaz ni de respetar la más bella reserva nacional del país.

La piel de la sierra es un trozo de mundo vibrante. O Courel está bañado por cien regatos de aguas limpias donde el sol suave provoca un millón de estrellas de plata, hermanas de las devesas y soutos de centenarios castaños.

Es un trozo de tierra silenciosa. Unas pocas aldeas aparecen enraizadas en las laderas, donde los gallos cantan una nueva alborada. Esta es la tierra mágica de Novoneyra, el poeta que nos enseñó a interpretar el lenguaje de la montaña.

La aldea, está rodeada de vida, con un paisaje de campos cultivados y un paisanaje acostumbrado a la dureza del esfuerzo generoso. Es la vida en común junto a la admirable perspectiva que nos seduce; y cerca, muy cerca, de las huellas del pasado. El hórreo a pie de casa, el cruceiro en la plaza, el castro en el monte próximo, las formas caprichosas de las rocas primigenias, la ferradura, las bodegas que guardan el vino sagrado… Todo esto es aldea en O Courel, llámese Seceda o Visuña.   

2 –  LA CIUDAD

Tras una semana en el pueblo regreso a la capital de Galicia, que a Gloria le gusta ver los fuegos artificiales y ser testigo del peregrinaje en el día grande de la fiesta del Apóstol Santiago. La ciudad luce espléndida en estos días en los que parece presidirlo todo… su alma medieval. La piedra es la caja de resonancia que amplifica el eco de las campanadas que miden el tiempo en la universal Compostela

Hasta la Plaza del Obradoiro llegan gozosos caminantes, aún en la modernidad de los siglos, para pedirle a Santiago el gran secreto de su historia y el regalo de su arte barroco, gótico y románico. Arte que se plasma en los edificios de piedra labrada por artistas sabidos e incluso por los que son anónimos. En estas urbanas piedras sucede todo como en las arterias peregrinas, en las que está escrito el misticismo, la leyenda y la aventura que hicieron posible la magia de la ciudad.

La Compostela de romántico señorío…

De nobles plazas, con fuentes y cruces también de piedra…

De monasterios habitados por influyentes monjes y monjas…

De grandes templos que aún alzan hacia el Cielo sus brazos, igualmente pétreos,  repiqueteando el perdón…

La Compostela de Piedra es patrimonio de la Humanidad y la cuadrícula de sus más antiguas calles se conserva, prácticamente, tal cual fueron concebidas.  Pasear por estas rúas es viajar a un tiempo en el que la ciudad vivía exclusivamente intramuros, prácticamente desde el medioevo hasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando su carácter urbano se abre a lo que hoy se conoce por el Ensanche, es decir, el Santiago moderno…

La antigua muralla tenía siete puertas, pero solo cinco de ellas fueron punto de entrada de los siete caminos que hasta aquí conducían a los peregrinos. Las puertas son los siete puntos que marcan los límites de la ciudad histórica, la Compostela monumental, la de sus más encantadoras rúas.

Pero quienes nos indican el recorrido de este “Paseo de Piedra” son los propios viajeros que llegan a Santiago, con sus preferencias…

La Rúa del Franco, parte de la Porta Faxeira, tiene en su haber mil historias contadas ya; es la mas concurrida por el turismo que busca en ella el sabor de la gastronomía más popular. La Rúa del Villar es hermosa por sus soportales y por sus edificios. La Rúa Nova es la mas comercial, la que utiliza el santiagués de siempre como iniciática de su paseo diario.

Cada una de estas tres calles principales buscan la conexión con la gran Plaza del Obradoiro desde el Santiago moderno. Tienen mucho encanto y su propia leyenda…

Y son las que inspiraron al mismísimo García Lorca su “Madrigal a Cidade de Santiago”.

Sí, esta es la Ciudad de Piedra. La que cuando llueve…es aún mas hermosa. Vivir en ella el 25 de Julio es una experiencia única.         

3 –  LA MONTAÑA

En la montaña es en donde mejor conoceremos la Galicia primigenia; la que estuvo poblada por ancestrales tribus y fue invadida por los celtas. Es la del castro y la de la palloza. También la del bosque que deja paso al pico escarpado, donde no crece la hierba mas allá de lo que le permite el corzo. Es la de los soutos de castaños de ladera y la del agua que salta en libertad en busca del río.

Mi tercer espacio de resurrección está en tierra de Cervantes, la capital municipal de Ancares. Y para algunos de estos pequeños territorios habitados tal vez resulte más interesante atender a los turistas que cultivar la tierra o atender el ganado. Por eso conservan íntegros sus más importantes valores históricos y etnográficos. Verás…

En Ancares hemos de movernos entre Degrada y Piornedo, que son los dos lugares estratégicos, en los que se concentra la mayor parte de los servicios, y desde los que mejor se accede a los lugares más emblemáticos de la sierra.

Desde Degrada, donde está el refugio de montaña y sus miradores, llegamos a la campa de los Tres Obispos y al Pico Mustallar.

Desde Piornedo, a la aldea de Suarbol, al pié del Pico Cuiña. Y a los soutos de castaños y los bosques autóctonos de Moreira.

Adentrándose en la grandiosidad del paisaje comprenderemos por qué Ancares, este territorio poco habitado, es también la reserva natural de Europa.

4-  LA PLAYA

La magia del paisaje de la costa de las meigas. La paz de la playa marinera. Puertos, veleros para navegar sobre el horizonte interminable.  Este es el litoral de los dos mares y de las quince bahías bonitas: el Atlántico, que deposita suavemente su azul sobre los azules de la playa. El Cantábrico, escultor de la roca marina que crece en medio de la arena. Y las Rías: las Baixas, las Altas y las de A Mariña, hermosas y diferentes.

Me iré a volar, como en los viejos tiempos y navegaré por los paisajes favoritos del Capitan Nemo para que el yodo entre en mi cuerpo con fuerza en los paraísos costeros de la luz cambiante. Acantilados y playas para quienes huyen del viento del norte y se arrullan en la arena para tostarse al sol cálido, apacible. Incluso luciendo su blanca desnudez.

Darbo, Hío, Barra, Aldán… Son pequeños núcleos que nos invitarán a descender de los cielos para disfrutar de la tierra. A un lado las Cíes y al otro, Area Milla. Por el aire o por mar la belleza de esta costa conmueve. Por tierra estaremos en Darbo, poco más allá de la vieja factoría conservera de Massó y cerca de Limens, el primer paraíso terrenal que aún conserva intacto su sistema dunar.

Esta es mi playa favorita y a ella me he escapado desde niño siempre que pude. Le sigue Nerga, que es la playa favorita del viguismo, siempre fiel al territorio del Morrazo. De arena blanca, muy cálida y protegida de los vientos del norte es la playa familiar de la zona. Al otro lado está la de Barra que admiramos volando… Es playa nudista y tiene el privilegio de marcar la ruta costera que te lleva hasta uno de los lugares más hermosos del país…

Cabo de Home separa las rías de Vigo y Pontevedra poniendo como límite sus rocas de aguja. Emerge de la playa de los desnudos por el mar de los poetas y desde una pequeña pero fulgurante bahía donde se refugia la belleza.

Es el punto clave de la peligrosa Costa da Vela. Nació para ser faro, pero pronto se convirtió en mirador excepcional del espacio atlántico que posee las más curiosas formas litorales.

5-  EL RÍO

El río sabe de espacios para remar y en qué lugar hay molinos que aún muelen el maíz de las leiras próximas. También es fluvial el frescor de las tardes de verano, cuando el río en calma se torna espejo de la inimitable frondosidad de sus riberas. Además, algunos ríos se pierden vagabundos en bahías marineras para engrandecer el paisaje de mar.

Mi cuarta manera de liberar mi mente es buscar un lugar de río y mejor aún, de pesca. Creo que el espacio más llamativo, por belleza y por mis posibilidades de captura, es Chenlo. También es parque natural y está próximo a Betanzos. Ya te imaginas que Chenlo es el más interesante itinerario fluvial creado por el río Mandeo.

Aquí, el río, provoca un valle, encajado a continuación de A Espenuca, un macizo de rocas muy singular, por donde el Mandeo se abrió paso salvando un considerable desnivel.

Los bosques de ribera forman en Chenlo un pasillo verde que sigue un trayecto del río, en el que nadan los árboles y el hombre disfruta de sus áreas recreativas, del aula de naturaleza y de esos hermosos espacios de su coto de pesca.

6 –  LA FIESTA

A poco que te empeñes llegas a agosto con ganas de fiesta en tu Tierra Única. Es lo que me apetece a mí, sobre todo porque hace tiempo que vivo encerrado en mi mismo, sin pensar en que he de atrapar las pocas vidas que me quedan, persiguiéndolas detrás de esas tradiciones que me entusiasman.   

Si aún no te has cansado te llevaré a Catoira, el lugar preferido por uno de los más influyentes obispos de la poderosa mitra compostelana, Diego Gelmírez. Nació como pueblo en el entorno de las medievales Torres de Oeste y fue paso obligado del Camino real entre Vilagarcía y Compostela. Es población antigua y antes de ser invadida por los vikingos lo fue por los normandos y los islámicos, pero solo los guerreros del casco con cuernos conquistaron la fortaleza en el año 968.

El primer domingo de cada mes de agosto se celebra aquí la Romería Vikinga una de las fiestas más espectaculares de todas las históricas del país, por algo ha sido declarada de Interés Turístico Internacional.

Es uno de los acontecimientos más multitudinarios del calendario festivo gallego.  Su mayor plasticidad la logra el desembarco de los vikingos, que llegan a bordo de una réplica de sus típicos drakares, los barcos que utilizaron cuando en el siglo XI conquistaron las Torres del Oeste.

Hay un simulacro de batalla en la que los protagonistas van vestidos como en la época profiriendo gritos de guerra.

Al final, todo termina en paz. Se come y se bebe. Se ríe y se baila. Y los vikingos reciben el homenaje de todo un pueblo que hoy en día está hermanado con el danés de Frederikssund, cuya representación asiste al evento todos los años.

7 –  LOS SABORES

La espiral del arte en la cocina y muchos lugares para experimentar nuevas aventuras gastronómicas… Pongamos final a nuestras vacaciones siguiendo las rutas del sabor que nos devuelven al entorno urbano. En las siete ciudades el encanto del pasado se abre espacio entre los experimentos de la modernidad, que mezclan por aquí los sabores de siempre con la imaginación del presente. 

Recorramos el paisaje urbano para que nos den posada los cocineros de las estrellas…

En Vigo podemos sentarnos en la dársena que acoge al gran crucero y buscar las Cíes que marcan la frontera con el océano inmenso, más allá de su Faro. O simplemente buscar a la sombra del Berbés esa montaña de peces en tierra, fruto del esfuerzo marinero. Cuando es la hora del aperitivo, cerca del puerto, hay toda una calle dedicada a degustar las famosas ostras de Arcade. En ningún lugar del mundo te sabrán como aquí.

De sus calles mana el mejor arte, de sus torres la mayor templanza. Por algo Santiago de Compostela está considerada capital artística y espiritual de España. Para entender esta sacra ciudad es imprescindible acercarse a ella con piel de peregrino. Aquí hemos de encontrar y probar los santiaguiños, que al margen de servirnos de aperitivo sabroso nos introducen en los misterios xacobeos.

A Coruña posee un encanto especial en su mar, que circunda un paseo por el que van y vienen gentes cara al Faro de Hércules. Cuando el sol se oculta tras la vieja torre, en el espejo atlántico aparecen cadenas de luz para iluminar el espacio del Orzán, donde se cita su modernidad. Es una ciudad marisquera. Hay que probar los percebes de Malpica y la centolla de A Marola, dos de sus grandes exquisiteces.

Ferrol es puerto de bahía profunda, playa de estío bañada por un océano infinito y un conjunto urbano sereno y apacible que también huele a salitre. La cigala que llega a su lonja es de lo más deliciosa, ya sea la grande, para tomar a la plancha o la mediana, de las que se toman cocidas y salen enteras del caparazón.

Lugo tiene vida en su muralla y desde ella se alcanzan con la simple mirada las antiguas calles y las modernas. También las plazas de vetusta piedra, como la de Santa María, cerca de jardines donde los árboles siempre quieren que explote de una vez el verano para dar sombra al compañero. A pesar de que la capital es interior, de su Mariña llega una exquisitez: la merluza cinco anzuelos; a la gallega o en salsa verde es sabrosísima. 

El gran parque verde es Ourense,  que el Miño alfombra de flores y sonrisas en sus riberas, mientras las Burgas y otros espacios termales calientan el agua de la vida. Es ciudad que sabe mezclar su pasado y su presente, entre la belleza de la Plaza Mayor y el Parque de San Lázaro. Como ourensano te recomiendo la carne. Hay que tomarla con mucha calma, porque podemos encontrar aún buey gallego, la mejor carne del mundo.

Pontevedra es urbe turística y romántica. Una ciudad habitada por silenciosas musas con cielo de gaviotas marineras, jardines de camelias y alma de piedra. Es una capital para reposar un buen almuerzo con un postre excelente. Entra en cualquiera de sus pastelerías y que te den un buen surtido de sus creaciones. ¡Para chuparse los dedos!

Dice el refrán que en todas partes cuecen habas. En Galicia nunca faltará en tu mesa ese plato favorito, el que más te gusta… La gastronomía de este país es tan rica y variada que un amigo mío, de esos que aún salen en televisión, me dijo siempre…

—- Yo a tu tierra me voy de vacaciones a comer. Solo a comer. Lo demás, la playa, el paseo, navegar o vaguear tendrá que ser siempre después de un buen almuerzo con sobremesa larga.

Ya veis, mis amigas, mis amigos, lo rápido que pasa el tiempo en esta Galicia Única… Casi se ve septiembre en el horizonte, así que deséame felices vacaciones.

Xerardo Rodríguez