galiciaunica Un recorrido semanal por Galicia, España.

¿Y QUIENES SON ELLOS?

Por J.J. García Pena

Cuanto más viejo se hace un hombre ambicioso más se acerca al despotismo y a la megalomanía. Por eso a Trump no es el dinero, que siempre lo tuvo demás. Ni la fama, que nunca le faltó. Ni el sexo; está hastiado de cambiar mujeres de pasarela, ellas lo buscan a él, no al revés. Ni siquiera el amor sincero, no lo necesita. Un ególatra narcisista de su dimensión, está muy por encima de esas necesidades, propias de un hombre corriente. No. Nada de eso lo motiva, porque ya lo alcanzó y lo sació. 

Un personaje de su catadura moral solo puede ser estimulado por el deseo de alcanzar el poder supremo en el planeta, con el fin de gozar de la admiración positiva o negativa, tanto le da, de todo el orbe. Y en eso está. Quien crea que solo está alardeando y que en el último momento aplicará el sentido común, dejando sin efecto sus designios, no conoce el alma humana. 

Trump no tiene sentido común, tiene sueños imperiales nunca vistos… ni se molesta en disimular sus intenciones. ¡Lo quiero y ya! ¡A cualquier costo! Ha vivido más y mucho mejor que la mayoría de sus contemporáneos y la muerte propia o ajena lo tiene sin cuidado. Como los faraones, solo busca transcender el tiempo. Un tipo peligroso.  

Las dos (o más) campanas

No aplaudo dictador alguno, ni el habido ni el habiente,

aunque entre si tengan rasgos diferentes.

Alto uno y cuasi enano el suplente,

algo los emparda de forma permanente:

son repulsivos, ególatras y prepotentes.

Mala gente.     

“Maduro merecía ser sacado a patadas en el culo de su trono”

Maduro, por más que haya accedido al poder sin ejercer violencia, terminó siendo un dictador con todo el bigote, un ser despreciable que hacía rato merecía ser sacado a patadas en el culo de su trono inmerecido.

Los dictadores, de cualquier signo, de cualquier tiempo, de cualquier creencia, de cualquier bandera, de cualquier país, siempre terminan arruinando las vidas de quienes tienen la obligación de proteger, obligándolos al calvario de un destierro indeseado como única escapatoria a su dignidad, antes que verla mancillada y pisoteada por la prepotencia de las armas y por los designios de un inmoral, encumbrado mediante ellas.

Gimió el poeta español al dejar su tierra…

De todo me arrancaron, me dejan el destierro.

Ocho millones de hermanos venezolanos, quizás sin saberlo, gimieron con él y, con motivo de sobra, hoy festejan trémulos la caída del monstruo. 

— Yo me sumo a tu alegría y a tu temblor, hermano.

“El derecho de autodefensa le corresponde solo al pueblo venezolano”

Pero el legítimo derecho patrio de autodefensa contra los tiranos le corresponde, solo y por entero, al pueblo, en este caso el venezolano, no a un emperador hemisférico con ínfulas de sheriff del Far West, perdonavidasy salvador universal. 

Aun así, siempre es bueno escuchar las dos (o más) campanas que suelen repicar en todo conflicto humano. Oídas casi todas (o buena cantidad de ellas), me quedé, para analizarlas, con dos opuestas e interesantes.

Como soy bastante primario y binario, -algunos, los más sabios, dicen que directamente bobo-reconozco que el editorial del pasado 3 de enero del “New York Times” me preocupó. Pero enseguida me devolvió el alma al cuerpo el alentador mensaje de jpthedriver, un robusto taxista caraqueño que, repantigado en su unidad de trabajo, me convenció de lo bueno que es el reino de míster Trump. Su esmeraldino análisis me llenó de esperanzadora ilusión. 

— ¡Gracias, José! Me hiciste creer que no hay ya nada que temer.

Da gusto saber lo bien que, a partir de ahora, le va a ir a Venezuela y, en consecuencia, a todos los venezolanos que emigraron forzosamente y a esa gran cantidad de emigrantes de otras nacionalidades que ojalá se les sumen. Todo gracias a la magnanimidad de Trump, un mesías, un mecenas incomprendido que vela no solo por el bienestar de USA (es su deber), sino por el bienestar de la Humanidad entera. 

“Nadie es más visionario y proactivo que Donald”

¡Y yo creyendo ingenuamente que te interesabas por las caribeñas reservas de petróleo y la minería! ¡Perdóname por haber pensado mal de vos, ¡Oh, sublime Donald…! (Sniiiffff)

Nadie es más visionario y proactivo que Donald. La gente suele ser muy ingrata y olvidadiza. Tanto, que pocos se dieron cuenta -o recuerdan- que durante su primer mandato se crearon el  Comando Espacial (Space Command) -agosto de 2019- y la Fuerza Espacial (Space Force)– diciembre de 2019…. marcando la militarización del espacio como un “nuevo dominio de guerra”. Esta vez le ganaron esa etapa a los tenebrosos rusos y chinos en la carrera armamentista espacial… ¡Loado sea Houston!

Podrán achacarle cualquier falta a Donaldito, menos las de previsión, cálculo, ambición y seriedad. No bromeaba cuando amenazó a su vecino sureño con aquello (aún incumplido) de “vamos a construir el muro, (3.000 km) y México nos reembolsará por ello” .  El megalómano norteño no se anda con chiquitas:  no oculta su deseo de anexar a Canadá y el Canal de Panamá, así como ¡Comprar Groenlandia entera!   

Puede que Don sea loco, pero no es bobo. Sabe dónde invertir para multiplicar, con probado éxito, su propio dinero y el de los estadounidenses. Y, dalo por hecho, no los defraudará. Conoce al dedillo el oficio del prestamista. Sabe que el hombre pobre, el país pobre, no ahorra, solo gasta y se divierte -inconsciente- con el dinero más caro de su vida. Pero siempre terminará pagando con su propia hambre… o con las joyas de la abuela. Los hombres pobres, los países pobres, si alguna vez las tuvieron, ya fundieron las joyas de la abuela, pero aún les queda el solar de la vieja. Y tal vez, en una de esas, soterrado en ese solar, haya algún mineral aprovechable, algún elemento raro… que el pobre divertido no se ocupó de buscar ni explotar por andar de farra.

“Trump es un perro atípico: ladra y oportunamente muerde”

D.T., nuestro rubicundo héroe, presta abundante dinero a quién sabe que no le podrá pagar jamás… a menos que lo haga con el hambre del pueblo … o con las tierras de la vieja. Y en Iberoamérica -Trump bien lo sabe- abundan ricas e inexplotadas tierras de la vieja, en manos de nietos indecentes y perdularios dispuestos a malbaratarlas a precio vil. Tierras que costaron mucha sangre humana.

Trump es un perro atípico: ladra y oportunamente muerde.  Y no suele demorar demasiado entre el ladrido y el tarascón. 

En 2024 había sugerido invadir Venezuela, tomar el control de la Franja de Gaza, anexar México y manejar el timón de la Iglesia Católica. Tal vez el rubio empresario norteño no tenga un gran sentido cristiano de la moral, pero tiene palabra de contable público: lo ha demostrado y lo seguirá demostrando. Dicen sus palmeros: 

— Este es el Hombre”, señores. Un justiciero iluminado, incomprendido y envidiado por los mediocres y perdedores.

Solo recuerda que, si dejas que a la fuerza se lleven a tu vecino sin siquiera alzar tu voz, no habrá quién la alce cuando vengan a por ti.

Y vendrán, no lo dudes. Vendrán. Porque también tú estás en la lista.