galiciaunica Un recorrido semanal por Galicia, España.

YA ES TIEMPO DE NUEVOS RETOS

Déjalo que se vaya. El 2025 ha sido el año en que nos han dinamitado los límites. No hubo manera de evitar que lo auténtico fuese víctima de la destrucción por unos pocos y nos hemos quedado confundidos, criando monstruos, mientras la espada del fascismo se cierne otra vez sobre nuestras cabezas.

Nos han dejado a velas vir, como decimos por aquí, en esta aldea… Porque nos han robado los valores.

—- ¿Quiénes?

Los que frecuentan los cenáculos del poder.

A ellos debemos todas estas cosas que nos pasan y que resume muy bien una palabra: política. Sí, la actual, tan ensombrecida.

La de unos cuantos palacios suntuosos y millones de chabolas. La de la barra libre para robar. La del periodismo cortesano. La de la impunidad. La de la mentira perenne. La de los ricos cada vez más ricos. La de la pobreza escondida. La de los altos beneficios de los banqueros. La de los mercaderes de autopista. La de las mascaradas electorales. La de las navajas voladoras. La de los mediocres al poder. La que nos pone las etiquetas. La que acecha a los decentes. La que nos aplasta… ¿Sigo?

—- ¡No, por favor!

Entonces… demos por bien ido el 2025 y centremos nuestra esperanza en el 2026. Convoquemos a todas las meigas del antiguo reino para que nos iluminen con la estrella que combate la oscuridad y nos ayuden a traspasar la frontera del bienestar.

Año nuevo, retos nuevos. Aún es posible incendiar los palacios, echar a los mercaderes de nuestros templos y sembrar la verdad en nuestra tierra. Trazaremos hoy, todos juntos, ese triángulo luminoso para que en él se pose la estrella de la luz y aleje todas las sombras que entristecen nuestras vidas…

VIAJE A LA SIERRA DEL FARO DE AVIÓN

Fue mi última excursión del año. He vuelto a esos montes hace tan solo una semana en busca de nieve y de algunas curiosidades. Jamás había pasado de Avión, que es pueblo de afortunados emigrantes a México, en donde los veranos suenan a ranchera y los inviernos a viento del sur, de esos de temporal que dura meses.

En Avión te asombran sus mansiones, esas que comparten espacio urbano con viejas casas de arquitectura popular, humildes, pero preparadas para la dureza de la sierra. Porque Avión ya es sierra, aunque se sigan celebrando desfiles de moda y sus veraneantes hayan llegado en avión privado a Peinador, como siempre.

Este pueblo nunca morirá abandonado como algunos que vas descubriendo si te atreves a hacer cuatro por cuatro por las pistas del Faro, que no se yo de dónde le viene tal nombre al monte si no es por lo que nos orienta su cumbre en medio de la nada.

Aquí nace el río Avia y lo alimentan otros ríos pequeños que solo los viejos del lugar saben cómo se llaman. Hay uno, especialmente, que atraviesa una fraga pequeña en dirección a Beariz, cuyo encantamiento es obra de las hidras que aquí habitan. Nadie sino ellas pueden conseguir que crezca tanta belleza para atraer a las humanas gentes.

Te pasarías horas contemplando como los árboles salen de su frondosidad para nadar sobre el agua limpia y cristalina, mientras salta algún pez contento por la presencia de los pájaros cantores, de las nutrias y hasta de las serpientes nadadoras.

Mirándome en este espejo entiendo por qué Manuel, el de las cabras, dejó sus muebles en México D.F. para cuidar su rebaño como antaño hicieron sus progenitores.

Y cuando llego al Coto de Magros y veo la cruz de hierro que levantó la señora Felicitas en una finca que linda con la carretera de Beariz a Brues, mi asombro no se detiene: es de seis o siete metros y parece hecha de algún material especial, puesto que refleja la luz.

Dicen por aquí que ya es motivo de atracción turística, aunque no todos están de acuerdo y critican a Felicitas por no haber erigido un cruceiro, que sería lo suyo y lo más tradicional.

—– Sí, pero tamén e moito mais caro.

Los cruceiros y también los hórreos te salen al paso a medida que avanzas hacia la civilización más civilizada, que para mí es hoy final de trayecto: la Ribadavia del Castillo de los Sarmiento y del barrio judío más auténtico de Galicia.

Aquí cenaré anguilas con pimientos de Arnoia en Casa Evencio, que también tiene un modesto hostal donde soñar.

¡Y pensar que esta vez yo solo iba a Covelo!

LA GALICIA PROFUNDA

Si yo fuera presidente, para este año nuevo, me haría la pregunta con toda seriedad y de forma distinta a como se formula en las encuestas…

—– ¿Por qué nuestra gente abandona sus pueblos y permite que el tiempo los extinga?

Galicia ha llegado a las peores cifras de su historia y la autonomía no ha servido para frenar el movimiento migratorio, aunque se produzca con diferentes postulados a los de aquel éxodo de los años de la postguerra.

La respuesta a la pregunta es un conjunto de carencias de las que únicamente son responsables los que nos gobiernan: los pueblos abandonados carecen de teléfono fijo, por lo tanto, no hay ADSL. Los móviles no tienen cobertura y la televisión no se ve. Llegar a ellos en coche es para pilotos experimentados. El supermercado más cercano está a veinte kilómetros. Si tienes hijos en edad escolar, no tienes maestro. Como enfermes ahí te quedas, que ya no hay médico de cabecera. Tampoco hay cultivos y solo crece la maleza en el entorno…

Podría seguir enumerando carencias que bien conocen aquellos que dejaron la casa de sus abuelos y el olor a tierra mojada, para vivir en una sociedad que terminan odiando porque les devora.

Los pueblos de Galicia vivían de la agricultura y la ganadería, como bien sabes. Y algunos vivían bien; sin servicios públicos adecuados, pero bien. Al menos tenían maestro, médico y guardia civil.

Esto fue así hasta que los políticos nos hicieron europeos y Europa acabó con nuestro ganado y con la mitad de nuestros cultivos. Solo nos permite aquellos que utilizamos para autoconsumo como los grelos, los repollos, las berzas, el maíz para los animales y la huerta de cada verano…

Nadie se preocupó por esos lugares hermosos, rodeados de naturaleza viva y de salud. Para ellos no hubo planes de desarrollo, ni mínimas inversiones, ni siquiera un proyecto turístico.

Así que, mi gente se fue con la música a otra parte a ver si allí sonaba su flauta. Unos tuvieron suerte y otros, los más, están hartos de vivir para trabajar.

No te extrañe pues que seamos campeones en esto de abandonar pueblos, que la cifra ronda los 3.500 y a casi 2.000 le quedan dos telediarios porque tienen un solo vecino…

¿Qué te parece? ¿Dejamos que se mueran o trazamos un plan?

Porque dice el Instituto Galego de Estadística que en 27.312 núcleos gallegos viven menos de cien personas. Y claro, tiende a subir la cifra de su mortandad sobre todo en determinadas zonas de Lugo y Ourense.

Reflexionando sobre esto con un exconselleiro, me dijo con toda la jeta…

—– Los votos están en las grandes ciudades y sus entornos. El rural ya no existe. Si por mí fuera convertiría esas zonas en grandes bosques…

Es decir. Los que vivimos en la aldea jugaremos siempre en tercera división…

…PERO SIEMPRE NOS QUEDARÁ LO MÁGICO

La magia está en la Tierra y en el cuadro arcoiris, policromático, generador del paisaje que provoca la más sublime admiración. Se habla de la magia de Galicia, de sus meigas y meigallos, de sus druidas y merlines, pero si Galicia es mágica lo es sobre todo por su naturaleza. Porque es en el entorno natural en donde suceden todos los milagros y donde se cumplen los sueños. Y es en este ambiente en donde habitan las meigas, las hadas, los duendes o los pequeños gnomos.

Procuremos, entonces, los mágicos círculos donde los pueblos galaicos desarrollaron su vida. Subamos a los montes sagrados donde quedan restos del templo en el que los romanos hallaron el Ara Solis. Acompañemos al peregrino por la senda xacobea, de románico en románico. Descansemos el Camino en el viejo monasterio donde aún cantan ancianos monjes sabios. Subamos a la atalaya magnífica de la fortaleza fantástica, que alza su torre del homenaje por encima de la cumbre y de la villa.

Recuerda: la magia de Galicia siempre está en su entorno más natural.

Desde el castro y desde el monte sagrado se contemplan nuestros dos mares, que nos trajeron varios Cristos crucificados, alguna virgen y el cuerpo del Apóstol. Por el Camino nos salen al paso soutos con frutos de castaños, para que las meigas preparen sus brebajes. El monasterio se mira en el espejo del gran río, aunque hay otros cenobios que emergen desde el bosque encantado.

Detrás de cada uno de nuestros monumentos, como telón de fondo, hallaremos un paisaje diferente. Por eso bien se dice que Galicia es mágica… y natural.

¡Qué la magia te acompañe, al menos, mientras dure este 2026 recién llegado!

XERARDO RODRÍGUEZ