galiciaunica Un recorrido semanal por Galicia, España.

YO NO SOY FANS DE PEDRO SÁNCHEZ, PERO…

Por Isidoro Gracia

Los que me conocen saben que mis simpatías por el actual presidente del Gobierno y buena parte de sus equipos, tanto en el PSOE como en el Gobierno, nunca han alcanzado el notable, hay excepciones a mejor y a peor nota, en el Partido por su trayectoria y en el Gobierno por las propuestas y los resultados de su gestión.

Como demócrata no solo he aceptado los resultados y decisiones en los dos ámbitos, sino que me he esforzado en comprenderlos y defenderlos o criticarlos desde una posición constructiva. Pero el actual magma político y mediático está demasiado trufado por decisiones judiciales de las que desconfío más (en algún caso mucho más), que de las parlamentarias o ejecutivas. La inamovilidad de los jueces y los votos democráticos no se están respetando siempre e impiden dar más crédito, porque sí, a un juez o a un fiscal que a cualquier otro actor de cualquier otro poder, pero la situación obliga a revisar opiniones.

Soy por voluntad, cultura y experiencia sindical, política y profesional alguien razonablemente bien informado, por lo que para mí son evidentes dos hechos.

El primero, que el magma al que me refiero no es casual, es fruto de la decisión de derribar gobiernos, en este caso el español, mediante el uso de un manual que la CIA encargó al politólogo Gene Sharp (autor del ensayo “De la Dictadura a la Democracia”) mediante métodos “no violentos”. Para aplicar las distintas fases: “generar malestar social manipulando los medios de comunicación”, hacer denuncias “fundadas o no”, promover “la lucha activa callejera”, “toma de instituciones emblemáticas” creando un clima de ingobernabilidad; y por último “si es necesario, fractura institucional sobre la base de las acciones callejeras, uso de instituciones como la judicial, las culturales, militares, etc. hasta obligar a la renuncia del presidente”.

El que todo estuviera basado en hechos y datos reales o inventados no era, ni es, significativo ni necesario. Un simple seguimiento de los sucesos diarios muestra, y según mi opinión demuestra, que todas y cada una de fases se están cumpliendo al dictado por parte de la oposición y de organizaciones sectarias varias (casi todas, herencia del anterior régimen dictatorial).

El segundo de los hechos es que el presidente del Gobierno ha cometido errores. Uno grave en la elección del equipo próximo en el Partido, error que ha trasladado en buena parte al Gobierno, lo que ha contaminado aguas abajo nombramientos en los distintos niveles de gestión; y otros errores lógicos en el devenir de cualquier gobierno sin mayoría clara, que afronta, uno tras otro, problemas de gran magnitud, desastres naturales imprevisibles y situaciones internacionales de gran incertidumbre y riesgo. 

También es cierto que -tanto el que he calificado como error más grave, como muchos otros normales en las circunstancias en que se desarrolla la labor de gobierno, e incluso los aciertos, reconocidos por analistas imparciales, medios de comunicación y organismos- que aquí en España todo se magnifica y tergiversa, para insertarlos en el esquema del “golpe blando” descrito en el anterior apartado.

Pero ante errores y aciertos las preguntas que surgen de inmediato son…

—- ¿Cuáles son las alternativas? 

Y en consecuencia…

—- ¿Cuál es mi opinión al respecto?

Analicemos. En los últimos años como españoles nos hemos enfrentado a una pandemia mundial, una erupción volcánica, una guerra en Europa, un genocidio que nos toca bastante de cerca, un gran deterioro de la democracia en el país que hasta hace poco era un aliado de USA… Deterioro del que ha devenido una agresión comercial a nuestro entorno natural (la UE), una crisis económica evidente en ese mismo entorno, impactos catastróficos derivados del cambio climático, un fenómeno migratorio incontrolable, etc. 

De todo ello, con Pedro Sánchez de presidente, España ha salido o está saliendo sino con nota de sobresaliente, sí con nota más alta que una gran mayoría de los países europeos.

Hay un dato que me ha llamado la atención, con todos los condicionantes anteriores: la práctica totalidad de los países han salido con mayor desigualdad con tendencia a seguir creciendo y España es la excepción, desde la pandemia la desigualdad ha disminuido y tiende a seguir haciéndolo.

En mi modesta opinión, coincidente con la de importantes medios de comunicación de múltiples países, en temas como el genocidio de Gaza, las exigencias y agresiones del presidente de USA, los abusos de las grandes tecnológicas y la defensa del Derecho Internacional, Pedro Sánchez ha ejercido un papel de liderazgo, con iniciativas y posiciones que comparto.

¡Vale¡, yo no termino de estar satisfecho con bastantes aspectos de su gestión (especialmente en el PSOE) y me gustaría reprocharle directamente su escasa visión en la elección de colaboradores de confianza, pero…

Si me planteo candidatos alternativos para gobernar, lidiando con temas de extrema importancia como los descritos antes, las evidentes limitaciones y carencias de todo tipo del teórico líder del principal partido de la oposición (que demuestran ignorancia supina en múltiples campos) y valoro las experiencias en temas como la DANA, los devastadores incendios forestales, lo sucedido en algunas residencias (no solo en la pandemia), o lo que pasa con la sanidad pública, etc, cuando la gestión depende de otros lideres autonómicos del mismo partido… Entonces me resulta meridianamente claro que son gestiones de mayúscula ineficacia y en algún caso con un cierto aroma de maldad (en su acepción ética o moral) y en mi conciencia se encienden todas las alarmas.

Si amplio el panorama a los antidemócratas declarados, las alarmas me sitúan al borde del pánico, en especial por los efectos para los más desfavorecidos, pero no solo para ellos.

Así que, mientras no encontremos alguien que pueda hacerlo mejor, y parece muy difícil hacerlo en la actual nómina de posibles candidatos, espero que aguante mientras pueda soportarlo, ya que lo más probable es que a la mayoría de ciudadanos nos iría peor.