EL CANTO DEL AGUA

Uno de nuestros grandes placeres es aligerarnos de nuestro peso adulto y sus gravedades… poniéndonos a remojo mientras escuchamos el canto del agua. Sobre todo en invierno, cuando la lluvia rompe el silencio para reverdecer la fértil piel de la tierra y las gotas caen a millones.

Te digo que el agua de la fuente sabe a néctar y a miel, es medicinal y fluye peregrina buscando el vientre del río, que procura las corrientes favorables para su danza y remansos para descansar.

Luego, una vez creado el lago interior,  el agua busca la estación depuradora para ser potabilizada y fluir hacia miles de hogares contenta, cantando en su discurrir hasta el grifo doméstico.

Y en las fuentes creadas por el hombre, el agua entona su canto vital, porque brota de ellas la perfecta armonía; beberla es salud y su transparencia es el alivio que cauteriza los males.

Finalmente, nace el espacio de resurrección y en este lugar balneario es donde se serenan nuestros días de plata con una canción última.

Si la escuchas con calma sentirás el placer de los placeres.

Tendríamos que distinguir, antes de elegir el espacio balneario en el que relajarnos,  entre hidroterapia, balneoterapia y talasoterapia. La hidroterapia es la aplicación del agua como medio curativo. Su utilidad depende exclusivamente de las propiedades del agua y sus bondades sobre la piel o por absorción. La balneoterapia se refiere al uso de las aguas mineromedicinales con propiedades curativas de diversas enfermedades, debido a su composición. Y la talasoterapia utiliza el agua de mar y sus elementos, como por ejemplo las algas, como tratamientos de relax o de belleza. Los tres modelos tienen en común el uso del agua y la oferta de Galicia es sin duda la más amplia de todo el estado español.

Sus instalaciones están todas junto al mar o a la orilla de un río. Porque de lo que se trata es de hacerte sentir la llamada del agua.

Rodeada de mar está A Toxa donde hallarás todas las posibilidades…

Su balneario goza de reconocida fama internacional tanto por la composición de sus aguas como por sus extraordinarias instalaciones. Te hablo de una isla de ensueño en la que, además de gozar de un balneario, que incluye instalaciones de talasoterapia,  cuenta  con todo cuanto te pueda apetecer en vacaciones: campo de golf, pistas de tenis, piscinas climatizadas, piscinas al aire libre y  siempre al lado de una de las rías gallegas más bellas, la de Arousa. Es sin duda, en A Toxa, en donde el agua cobra un mayor sentido, aunque tengo para ti más opciones.

Porque… cuando buscamos los espacios balnearios, pretendemos  algo más que los lugares perfectos para curarnos en salud. Mil ríos cruzan la piel de Galicia y muchos de estos establecimientos se asentaron en sus cursos, percibiendo la importancia del paisaje. Por ejemplo…

Por el Miño, después del Ourense termal,  llegamos a Laias,  balneario construido en las riberas del embalse de Castrelo. Luego se encuentra el Miño con el Arnoia y allí,  en medio de una atmósfera única, está la gran Villa Termal.

El Arnoia, nace en la sierra santa de Queixa y pasa en su curso alto pegado al Balneario de Molgas, tal vez el más antiguo de Galicia y preferido por las bondades de sus aguas mineromedicinales.

Junto a otro río, el Tea, están los palacios del agua de Mondariz… Aquí, cada complejo arquitectónico, tiene su espacio termal. El turismo balneario es el que ha devuelto el esplendor a una villa con mucha historia.

Pero si sigues el  curso del río Parga descubrirás en sus riberas, el Balneario de Guitiriz una opción termal de cuatro estrellas, aunque hay otras mas modestas cercanas.

Luego está el Arenteiro, río conocido, bello y truchero; y la villa de Carballiño, por la que pasa,  una opción más para tomar las aguas e de paso el pulpo.

Aún tengo mas balnearios para ti: busca el paisaje del río Umia, que nace en tierras de Cuntis, también villa termal, al igual que Caldas de Reis, que posee otro de los más antiguos balnearios privados de Galicia, el de Acuña.

Esta, mi amigo, es la canción de la vida en calma y te la dedico con todo mi afecto. Cuando escuches los compases finales recuerda que también existe un paraíso bañado por tres ríos: Vilameá, Mao y Limia,  que alimentan un mar al que llaman de las Conchas.

En sus ribeiras está Lobios con otro balneario de cuatro estrellas desde el que podrás saborear el magnífico paisaje del Xurés ourensano.

Ya sabes. Los espacios de resurrección están siempre al lado de un río… o del mar. No te olvides nunca de entonar la canción del agua… si quieres curarte en salud.

 

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