GALLEGO, DE NOMBRE GALLEGO

Manuel Touriño es el gallego a quién le canta Alfredo Zitarrosa. El gran trovador le escribió un tema memorable, que siempre quiso, pero nunca pudo, grabar con él a dúo.

Por Armando Olveira Ramos

25 de diciembre de 1972. Poco antes del mediodía, el almuerzo de Navidad de Manuel Touriño fue interrumpido por un desconocido que tocó a la puerta de su cantina de Lima y Piedra Alta. Era un hombre delgado, de mirada triste. 

–— Perdone amigo, necesito tomar algo, pero los boliches están todos cerrados. ¿No me sirve un Espinillar?

El pontevedrés disfrutaba de uno de sus pocos días de descanso, pero, lo vio tan solo, que sintió pena. Lo invitó a la íntima reunión familiar.

–— No amigo, solo sírvame en una mesa aparte. No quiero molestar.

Pero no fue molestia. Mientras el visitante gozaba del alcohol, Manuel comenzó a entonar en gallego, evocando los paisajes de su Agudelo natal, al que jamás había regresado. Fueron diez canciones, que dijo con profunda emoción. Pero fue con su preferida, Polo mar abaixo, que el desconocido se paró, aplaudió, y pidió un bis. 

Finalmente, luego de vaciar la botella, y tomarse alguna otra, aquel hombre de mirada triste, se presentó. 

–— Soy Alfredo Zitarrosa, amigo, y con esa voz vamos  cantar juntos.

Manuel primero se sorprendió, pero, pronto se conmovió. Se despidieron con un fuerte abrazo, y una promesa. Zitarrosa vivía en la calle Lima, frente a la cantina. Antes de cada actuación, invitaba a sus colegas a comer a «lo de Manolo». Por allí pasaron todos, los más famosos y los menos famosos, uruguayos y extranjeros. Siempre con un aplauso final.

Cuando estaba muy triste, o muy alegre, cuando se iba de viaje, o regresaba. Zitarrosa solía cumplir con el mismo rito. Lo invitaba a su casa a comer un churrasco, aunque, en realidad, era para que le cantara en gallego. 

Manuel Touriño llegó a Montevideo en 1950, poco después «reclamó» a sus hermanos, José y Emilio, con quienes comparte un amor filial por el Centro Alma Gallega, y a Ramón, que luego vivió y murió en Australia. En 1974, recibió un regalo de Zitarrosa, irrepetible, indeleble. Que cambiaría su vida. Un poema muy sencillo, que es canción memorable.

Para vos, Manolo

Gallego, de nombre gallego

junta dinero y parece un dotor.

Gallego, cabeza de hormiga

junta fatigas en el corazón.

Polo mar abaixo vai unha troita de pé

corre que te corre ¡quen a puidera coller!

¡quen a puidera coller!

¡quen a puidera coller!

polo mar abaixo vai unha troita de pé.

Gallego, cachila y sombrero

sos extranjero, tanto como yo.

Manolo, no te sientas solo

suda a tu modo, tu humilde sudor.

Túa nai non o ten e teu pai non cho da

¿e de donde che sai? De teu trai la la lá

de teu trai la la lá

de teu trai la la lá

túa nai non o ten e teu pai non cho da.

Gallego, duro compañero

no hay bolichero que cante mejor.

Las rías, que amó Rosalía

cantan folías y son para vos.

Polo mar abaixo vai unha troita de pe…

corre que te corre ¡quen a puidera coller!

Te juego un truco y te gano Manolito…

(Alfredo Zitarrosa)

(5) Comentarios

  1. El gran Zitarrosa y un gallego. No podía salir otra cosa que esa mezcla del folk de ambas patrias. Muy lindo y gracioso. Probaremos a cantarla en familia esta Navidad.

  2. Un detalle por parte de Zitarrosa pero, entre nosotros, ya pudo exprimirse un poco mas el cerebro porque con esta canción no pasará a la historia.

  3. ¡Cuantos emigrantes merecieron al menos una canción y no la tuvieron! Menos mal que todos tienen himnos comunes, esas canciones populares tan de sobremesa y al mismo tiempo fruto de la morriña que los envuelve.

  4. Alfredo, hombre sensible y humilde como buen oriental , hace rato que se ganó y se perpetuó en el alma de su pueblo, compuesto , entre otros inmigrantes, por miles y miles de gallegos con los cuales compartió su generosa patria y, con ella, la posibilidad de ganarse un pedazo de pan honrado.
    No le cantó «solo» a su amigo Manuel, (que ya hubiera sido mérito suficiente) sino que simbolizó en Touriño a todos los gallegos que, como él, respiran su mismo aire .
    Quienes está fuera de Galicia entienden mejor que nadie el significado de su generosa frase : -«Sos extranjero, tanto como yo» -, y la impagable empatía del cantor (que también conoció la hiel del exilio) con las penas del desterrado: -«Manolo, no te sientas solo»
    Con dos trazos, con solo dos magníficos trazos, pintó un mundo entero de solidaridad.
    Un bien que no abunda, por cierto.
    -Es de bien nacidos ser agradecidos-, me dijo un día mi madre.
    Por tanto, yo le agradezco a Zitarrosa su calidez humana.

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