LA PRIMERA GUÍA TURÍSTICA DE LA HISTORIA

Algunos estudiosos europeos ven el Camino a Compostela al margen de la espiritualidad. Para ciertos historiadores esta es solo una vieja ruta romana al Finisterre hispano. Todos coinciden, sin embargo, en la existencia de una cultura común, universal, que te sale al paso en las diferentes rutas xacobeas de la modernidad.

Este pensamiento es el que mueve a buena parte de esos cientos de miles de “peregrinos” que nos encontramos actualmente en el recorrido que señala el “Camino de las Estrellas”.  

Y no hay cronista que se precie que no hable en sus antiguos o modernos escritos, de magia, de arte, de paisaje y de todas esas ideas perfectas que reflejan la vida misma del caminante cuando se mira en los espejos del agua.

Hay otras crónicas –ocultas entre  los antiguos documentos de las bibliotecas de los viejos monasterios como el de Samos- que hablan solo del peregrino  que se mueve por la fe y la devoción. Por eso, dicen,  el Camino de Santiago es la ruta de la diversidad espiritual.

Entre los peregrinos del tercer milenio los hay que hablan solo de un reencuentro con el espíritu y  están convencidos de que es la creencia religiosa la que obliga a los cristianos a ponerse en camino.

Es en el Códice Calixtino donde ya se habla de diversidad de culturas y de ideas, lo que enriquece, en definitiva, el Camino Santiago, patrimonio de la Humanidad, legendario y espiritual en el que –eso es seguro-  aún es posible la comunión del hombre con la naturaleza más viva y hermosa.

El clérigo francés Aymérico Picaud es el autor del Libro V del Códice Calixtino, también  titulado “Liber Sancti Jacobi”. Lo escribió en el año 1140 y los eruditos estiman que esta es la primera guía turística de la historia.

Se trata de un estudio exacto y pormenorizado de la ruta francesa a Compostela, escrito con criterio personal, que se nota claramente en las descripciones de los pueblos que atraviesa, las anécdotas de la ruta e incluso en los peligros que acechaban entonces al caminante o al caballero; puesto que las trece etapas que describe Picaud se tenían que cubrir a pié o a caballo para obtener la Compostela y así ganar el Jubileo.

Incluye una pormenorizada relación de monumentos, iglesias, monasterios, espacios naturales y lugares de especial interés; incluso el autor da consejos sobre gastronomía.

Lo que resulta más sorprendente y refrenda aún más su pretensión de guía, es el hecho de que Picaud haya incluido en el Códice pequeños vocabularios en lengua castellana, en gallego e incluso en euskera.

La popularidad del “Liber Sancti Jacobi” es enorme en el mundo xacobeo.

Por cierto, estos días son muchos los miles de peregrinos que te encuentras en las siete rutas, debido a la costumbre de hacer coincidir el final de la peregrinación con el 25 de Julio, festividad de Santiago Apóstol y el gran día de Galicia.

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