LERI, PATRIARCA DEL VIGUISMO

En Samil, entonces, no todo era mar, que había un lugar para el deporte, -improvisado, pero con reglas de juego-, que llamaban Gran Picadero. En él naciera, cuando Vigo había crecido poco, el fútbol de playas, que no lo inventó un carioca, sino un vigués nacido como mástil de barco, a la sombra del Berbés.

De nombre, Antonio; Nieto-Figueroa de apellidos; pero al que todo el mundo llamaba Leri.

Con Leri compartimos horas de insomnio en las noches populares de la radio, que entonces era Popular, como Samil. Hasta tal punto, que La Popular y Samil fueron rock de Siniestro en el transistor de verano, por aquellos veranos.

Y de las cinco mil noches recuerdo especialmente aquella en la que Leri inventó el fútbol de madrugada. Naturalmente, en el Gran Picadero.

Leri, era así: un grito en la medianoche que decía Vigo.

Que fue Leri el inventor del viguismo, ese que huele a sal de Ría…

Porque mezclaba la fuerza del mar, el alma de la flota, la rebeldía de Ferrín, el espíritu de Ascón, la furia del viejo Celta… El no: “no señoría, Leri vota no”.

Eran días con especial encanto de tarde, en la taberna de Eligio, de medianoches en el Almas Perdidas o de cocido en las madrugadas del Bayona…

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