LOS ÚLTIMOS DÍAS DEL OTOÑO

 

Me perderé esta vez en la montaña que nos deja el regalo de la blancura del agua de un río cuando busca el vértigo de la cascada y mira hacia el valle. De joven, me gustaba seguir su curso descendiendo en canoa, haciendo rafting o en cordadas por los barrancos bonitos, de la mano de expertos amigos.

Ahora, la aventura he de dejarla para gente como tú que aún no sabe que las rodillas duelen en los días húmedos de orvallo sobre la niebla provocada por el río próximo. 

Los ríos abundan en los valles de Galicia. Los grandes, los medianos y los más pequeños, a los que llamamos regatos. Y se tornan –porque son espejos- en todo un arco iris de la Tierra.

Un simple paseo por sus orillas, a pié o a caballo, es disfrutar de la más intensa policromía  si las hojas están a punto de caerse de los amieiros, como estos días últimos del otoño.

JUNTO AL RÍO          

Te propongo una aventura en color protagonizada ya por los galaicos-celtas y los romanos-galaicos que son quienes nos enseñaron las fronteras de este paisaje, los límites que van de la montaña al valle.

Este turismo es el más rural; el que persigue la belleza interior bebiendo el agua de los mil ríos o siguiendo los senderos para llegar al bosque de los misterios ocultos y dejando que la mirada se pierda en la vieja aldea que ahí está, en pié, como hace siglos.

En ella y en su casa de turismo,  hallarás, viajero amigo,  el ingrediente que nunca falla aquí: la gastronomía es lo que buscan especialmente quienes priorizan los placeres únicos del paladar, los más diferentes, de esos que llaman caseros. Y hay más…

Los árboles desnudos nadando en el lago…

JUNTO AL LAGO          

Y el blanco de las primeras nieves. Los ocres de las carballeiras. Los frutos rojos del árbol salvaje. El verde refulgente de los días de lluvia.

Este es el arcoíris de la naturaleza más viva allá donde la tierra casi toca el cielo. Es la Galicia de la montaña.

En los montes de Ancares, O Courel, Queixa o el Xurés transcurre esta aventura natural… simplemente disfrutando del paisaje.

EN LA FRAGA

 

Y al final,  vuelta a casa, a esa casa con doscientos años de vida levantada en la aldea cuasi remota, casi ignorada, que renació tras la recuperación imposible.

Al “luscofusco”, sucede la tradición de las tradiciones. Conoces a pié de fuego de “lareira” los cuentos del infierno mientras estallan las castañas. De las “faiscas” salen los protagonistas de la leyenda interminable: meigas y brujas, diaños y trasgos.

EN LA SIERRA

Ya de madrugada,  un cuento de hadas rodea el entorno.

Cae la primera nevada y todo el paisaje amanece de invierno… en otoño.

Si todo esto se cumple es que habrás tocado el techo de Galicia…

(18) Comentarios

  1. Soy extremeña y en mi tierra tenemos también lugares que en otoño son un espectáculo, pero me interesa especialmente como contáis el paisaje. Es una hermosa manera de definir la naturaleza.

  2. Felicidades por la web y por estas descripciones del país que nos obligan a fijarnos más en él. Es una manera preciosa de invitar a la gente a venir al interior de Galicia. Desde Quiroga, gracias.

  3. Siempre tuviste mucha imaginación… pero lo difícil es saber plasmar lo que uno imagina. Felicidades por lo bien que lo haces y por estar vivo, maestro.

  4. Os que ollamos o mar a cotío,en Marín cada vez máis lonxe ,os ríos dános nostalxia pola súa mansedume que van perdendo cando o mar os abraza e confunde en si mesmo.

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