LUCÍA, LA GALLEGA EUROVISIVA

Aquella vez la primavera estaba renaciendo y ella era una niña recién crecida. Una niña que cantaba y tenía ya vocación de artista. Entonces, nos hizo gracia a todo el equipo de “Desde Galicia para el Mundo”…

Se llamaba Lucía Pérez y ya era conocida como la niña-cantante de O Incio. Y, te cuento, ya lo hacía bien, ya se le veían maneras.

Luego llegó esa larga travesía que va de niña a mujer, con la incertidumbre propia de una carrera desbocada hacia el éxito, en cuyo trayecto hay siempre cientos de caídas. Pero aquella cantante adolescente que ya se pintaba los labios de un rojo suave,  constantemente se levantaba.

La veías en un “bolo” de fiesta patronal o en el Luar de Manolo Abad y Gayoso, luchando por ser simplemente Lucía, la buena cantante que repetía con orgullo…

— Hola, boas noites. Chámome Lucía e “son do Incio”.

Hace un año grabó un clip con un tema que mi amigo Chema Purón, su productor,  le escribió con motivo del Xacobeo. Ahí fue donde ya la noté mujer, guapa y espléndida, además de la incipiente artista que había logrado el segundo puesto en el Festival de la OTI.

Aunque, ya se sabe, aquí nunca los segundos son como los primeros. Por eso Lucía no llegó a traspasar entonces esa barrera que se interpone a la fama.

Anoche, viéndola en TVE y arrollando a sus rivales en la difícil carrera hacia el Festival de Eurovisión, me acordé mucho de aquella niña que conocí en O Incio,  donde el paisaje hace más ancho el perfil de la sierra de O Courel, esa de la que el poeta Novoneyra dijo “aquí bien se ve lo pequeño que es el hombre”.

Anoche, una vez más,  le escuché decir a Lucía con la grandeza de los humildes…

—- Soy de un pueblecito pequeño que se llama O Incio, de la provincia de Lugo… Ya sabéis que por toda Europa hay muchos gallegos viviendo en diferentes países y seguro que ellos me votan porque, como yo, han tenido una vida difícil…

En O Incio está renaciendo otra primavera y a mi memoria vuelve esta mañana, en la que la niebla dejó paso al sol tímido,  el recuerdo de esa gente nuestra, noble, trabajadora y aventurera; emigrantes que aún lo son en la Europa rica.

Porque no puedo menos que pensar en esa cumbre trasalpina que este año será Eurovisión y que Lucía se dispone ahora a escalar humildemente. Segura y con buen ritmo, pero ajena a las políticas festivaleras que tan bien conoce mi entrañable José Luís Uribarri.

Pero ahí estarán, una vez más, el mundo de la galleguidad y los latinogalaicos, para ponerle a la cantante de O Incio la escalera de plata de los votos eurovisivos que conducen al éxito merecido.

Lucía Pérez es la cantante gallega del siglo XXI, la que nos recoloca en el mundo de la música pop, abriéndose paso a codazos con las legiones madrileñas, catalanas o andaluzas, favorecidas siempre por las superpotencias mediáticas.

Anoche cumplió el primero de sus sueños…

—- Llegar aquí, poder representar a España en el escenario de Dusseldorf, representa para mí lo mejor que me ha ocurrido en la vida…

Lucía ha alcanzado con fuerza arrolladora –casi el setenta por ciento de los votos del público- ese “campamento base” que permite llegar al pico más alto, que esta vez está muchísimo más alto que el Piapaxaro de O Courel.

Pero su arte es su fuerza y los gallegos seremos sus “sherpas”.

—- Está claro que están intentando devolver a este festival el gran prestigio que tuvo no hace tanto tiempo y por eso sería importante lograr un buen puesto. Pondré todo por mí parte…

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