Ribadeo

Los aires mestizos

La Casa de los Moreno                          La Ría de Ribadeo

Manuel García Carreira embarcó en el puerto de A Coruña rumbo a la Argentina, con apenas 18 años, en el 1.941, en plena postguerra española y en los tiempos más difíciles. Falleció en la capital federal de la Argentina hace tan solo un lustro, a los ochenta años.

Su esposa, Sofía Burguetto, vive aún su recuerdo en el gran Buenos Aires junto a su hija María, que mantiene viva la memoria de su padre pensando constante en Ribadeo, lugar al que nunca viajó.

Ribadeo es viejo pero entrañable, y se asoma de forma permanente al Cantábrico, con aires mestizos entre lo asturiano y lo gallego, que por algo es límite entre las dos comunidades y a la vez puerta de ambas.

Se trata de una villa histórica, monumental y colonial. Posee edificios levantados por indianos y casas blasonadas que hablan de su nobleza.

Iglesias y viejos conventos medievales.

Un puerto que fue antiguo, origen de todo.

Una ría magnífica para mirarse en su espejo.

Y un mar que dibuja el paisaje mágico de su costa.

Nació en un castro con tesoro, cuyos vestigios siguen mirando al mar. Y creció como centro urbano para admirar el “art déco” de la Casa de los Moreno, levantada en la misma Plaza donde jugaba de niño, Manuel García. Enfrente,  el versallesco pazo de los Ibáñez, es hoy Casa Consistorial.

Ambos son los símbolos del ambiente fiel de cada verano, que persiste y subsiste en la modernidad del siglo XXI, cuando ve sensiblemente cubiertas las plazas del parador de Turismo, de sus varios hoteles y de los numerosos alojamientos de tipo rural.

Mi lugar mágico de Ribadeo está donde el Cantábrico magnificó su arte construyendo catedrales de roca, en medio de la arena blanca,  donde canta suaves melodías de olas, para que nos perdamos aquí entre la ficción y la realidad, animados por la luz marinera y la belleza que provoca el grandioso escenario final.

Mi rincón mágico, As Catedrais.

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