FERROL: LA CIUDAD, LA RÍA Y EL MAR.

En el Instituto aquel del Posío, en el Ourense de mis quince o quizá dieciséis, comencé a interesarme por Ferrol. La culpa la tuvo Andrea, primer pupitre de la fila al otro lado del pasillo. Era una muchacha linda, dicharachera y simpática, además de una enamorada del mar. De su mar, ese Atlántico que baña la costa desde el Cabo Prior hasta el Cabo Ortegal, creando hermosas playas para surfistas y bañistas o rompiendo su furia contra un sinfín de acantilados de los que emergen multiformes rocas de belleza inacabada. Andrea siempre hablaba del mar… ---- Es que tú no conoces Doniños, ni Valdoviño, ni Pantin… ----  Leer más ...

Esta semana:

LETRA SOBRE LETRA

¿Por qué motivo tendría que ocuparme en buscar los secretos de las estrellas si tengo continuamente ante mis ojos a la muerte y a la esclavitud? Pregunta planteada a Pitágoras por Anaxímenes (hacia…

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¿ÚLTIMOS CHARRÚAS?

Por J. J. García Pena De Alaska a Tierra del Fuego, a lo extenso de tres Américas, hallaremos un único país que carece, por completo y oficialmente, de aborígenes autóctonos: la República Oriental…

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CHERCHEZ LA FEMME!

Por Alberto Barciela La Real Academia de la Lengua (RAE) respondió, el miércoles 20 de febrero de 2019, en Twitter, a la consulta de una usuaria identificada como Betibú que preguntaba por qué…

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