LOS MONJES SABIOS

El agua de mares y ríos y la bella perspectiva de sus riberas, convencieron a los primeros eremitas de que el paraíso estaba cerca de Galicia.

Algunos así lo contaron en el Leabhar Gabhala, la crónica de los orígenes de Irlanda, mientras otros se asentaban en los lugares perfectos.

Los primeros monjes eran ya poseedores de un gran conocimiento y su influencia se convirtió en poder, a través de los siglos.

A ellos debemos buena parte de los cultivos de nuestra subsistencia agrícola, especialmente el de la vid; y fueron ellos los que curaron nuestros males del cuerpo mediante su dominio de la medicina natural.

Los monjes que crearon los iniciáticos cenobios fueron gente sabia y poderosa, capaces de hacer crecer sus monasterios desde la tierra, con el apoyo inverosímil de la piedra cósmica o levantar grandes edificios en las entonces inaccesibles laderas del gran cañón.

Convirtieron en sagrado el paisaje más bello y en él se registró la mayor concentración monástica de la historia del cristianismo.

Los claustros sirvieron de refugio contra guerreros árabes, suevos, normandos, vándalos, alanos y vikingos.

También fueron posada de media montaña y centro de estudios en las ciudades medievales de este antiguo reino.

En torno a los monasterios poderosos e incluso a los más humildes, nacieron aldeas que crecieron como villas para convertirse en hermosas ciudades de piedra.

Hoy hay monjes en Galicia que siguen dando posada al peregrino, que nos invitan a la meditación y que rigen centros culturales.

Y hay muy antiguos cenobios convertidos en hotel, en donde el lujo alterna con el románico y el barroco de sus claustros.

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