YABRÁN, LA IGLESIA, EL PAPA FRANCISCO…

Por Carlos Penelas

La plaza de San Pedro, repleta, y el Papamóvil que se desplaza entre la multitud. Desde el jeep descubierto, pintado de blanco, el Papa Franciso detecta a alguien y pide que paren el vehículo. Se baja a saludar, se abraza con una persona de barba entrecana, con una mujer que está a su lado, besa a un chico. El hombre le toca el hombro, parece que llora, y grita “¡Viva el Papa!”.

El hombre de la barba es Héctor Colella dueño de la compañía internacional de logística Ocasa, que pertenecía al fallecido empresario Héctor Yabrán, acusado de tener vínculos con el narcotráfico, de haber sido testaferro de negocios delictivos durante el gobierno menemista y, finalmente, de ser el instigador del asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas.

Yabrán dejó varias cartas antes de suicidarse en mayo de 1998; en una de ellas, le encomendó a su secretaria que se pusiera a cargo de “HC”, las siglas de Héctor Colella, quien, se supo después, heredó directamente el management de sus negocios, quedó al frente de sus empresas y también de algunas cuestiones personales.

Según publica el diario “Perfil”, Colella es católico practicante y amigo personal de Jorge Bergoglio desde hace muchos años. Se conocieron en Córdoba, cuando él comenzaba su carrera como abogado y Francisco tenía un rango menor en la larga jerarquía eclesiástica.

Se ven de vez en cuando desde que es cura y hoy tienen una estrecha relación”, recuerda uno de sus amigos y afirma que toda la familia de Colella conoce a Bergoglio. Motivo más que suficiente para que el Papa interrumpa una recorrida para saludarlo frente a los ojos del planeta.

Los vínculos que relacionan al entorno de Yabrán con la Iglesia no son nuevos -insiste un artículo de Perfil-. Un ejemplo: siempre se sospechó que el empresario postal financiaba al padre César Grassi –acusado y absuelto por presunto abuso de menores–, algo que siempre desmintieron. Según versiones periodísticas, uno de los abogados de Grassi, Jorge Sandro, también fue defensor de Gregorio Ríos, jefe de la custodia de Yabrán, en la causa por el asesinato de José Luis Cabezas”.

En ese entonces, Colella fue acusado de pagar los abogados de Grassi y transferir fondos para sueldos a la fundación Felices los Niños.

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